Nuestras raíces están en Vaihingen, Stuttgart. Aquí, Oskar Lapp desarrolló los primeros cables de control flexibles fabricados industrialmente, con conductores de colores. En 1957, la empresa tenía su sede y almacenaba sus productos en la casa de la pareja, en el distrito de Vaihingen, en Stuttgart. A partir de ahí, LAPP creció hasta convertirse en el líder mundial del mercado de sistemas de conexión integrados, con producción propia de cables desde 1963.
Hoy producimos con instalaciones de vanguardia y normas de calidad que se aplican en todo el mundo. Los clientes se benefician de nuestra amplia experiencia en producción a lo largo de todo el proceso de creación de valor, desde el desarrollo, diseño y fabricación, hasta la puesta en marcha y mantenimiento. Así pues, nuestras propias plantas contribuyen de forma importante a nuestro éxito empresarial.
Somos capaces de fabricar nuestros productos de manera escalable y adaptarnos a sus requerimientos específicos. Nuestros clientes reciben productos de forma rápida, de una única fuente y adaptados con precisión a sus proyectos. Nuestras propias plantas de producción nos permiten transformar nuevas ideas de productos en soluciones concretas en un tiempo muy corto, además de mejorar y estandarizar continuamente nuestros procesos. Podemos utilizar nuestras propias plantas para reaccionar ante las fluctuaciones del mercado y conseguir la mejor capacidad de entrega posible para nuestros clientes. También ponemos el listón muy alto en la calidad de nuestros productos. Garantizamos esto mediante controles en línea e inline. Nuestra experiencia en fabricación abarca diversos ámbitos, desde cables hasta ensambles, conectores, prensaestopas, movilidad eléctrica, etiquetado de cables y nuestros sistemas ÖLFLEX® CONNECT.